Mi Ferrari low-cost: historia de un kart

Os voy a hablar de un gran deportivo: tracción trasera, cambio automático, chasis tubular… Nada más lejos de la realidad, lo único cierto es que en esta entrada cambiaremos por completo de temática, disfrutaré como un niño y dejaremos de lado la teoría para centrarnos en una historia.Esta historia comenzó hace un año más o menos, con la idea de construir un coche de radio control de cierto tamaño, pero pronto pensé, ¿y si lo hago lo más grande? Será más sencillo y encima ¡podré montarme!… así que manos a la obra.

diseño kart
¿Lo primero? Partiendo de la base de que no tengo un duro, plantear un poco como sería todo: motor eléctrico o gasolina, transmisión por correa o por cadena, dimensiones, chasis, y lo más importante ¿de donde saco todo?

Tras buscar piezas y precios la idea queda como un buggy para tierra con motor de gasolina, suspensión independiente en las cuatro ruedas, chasis de estructura tubular que cubra todo el cuerpo… ¡Qué bien suena! ¡Qué subidón!

Bueno, eso es la teoría, pero buscando piezas y partes en la cochera, preguntando a familiares y conocidos y teniendo en cuenta el presupuesto, que los tubos para la estructura son muy caros, que hacer un sistema de suspensión se presenta o difícil o muy caro, que el motor será mucho más pequeño de lo previsto y sin marchas… ¡Como va cambiando la cosa! ¡Y como bajan las expectativas!

Vale, una vez que está todo más o menos planeado viene la hora del corazón de este superdeportivo: el motor. Se tratará de un motor de vibradora donado por el taller Toribio-Berbel. Limpieza a fondo y cambio de carburador y embrague.

motor sucio motor limpiado

Lo siguiente, el chasis soldado por mi tío Seba, que por sencillez y falta de material poco tiene de estructura tubular y de todas sus bondades. Tras un par de días de cortar, soldar volver a cortar, volver a soldar, patatillas, calor y risas el sistema de dirección, motor y cadenas ya estaba más o menos listo.

DSC_1242 DSC_1232

Y con esto llega la gran hora de la verdad: montarse y probar.
No corre, no frena, la cadena no para de salirse y es muy tarde     ¡pero qué disfrute! ¡Mi tío y yo disfrutamos como un niño! ¡Y más!

Con todo esto las primeras pruebas y fallos… y fallos… y más fallos que corregir: la cadena que se sale en todo momento, el freno que como si no existiera, que aunque tuerzas el manillar el kart se va recto, que cuando consigues torcer se frena… aún así hay que decir que lo más divertido en todo momento ha sido toda ésta parte de mecánica, probar, arreglar… Aquí otro vídeo de los primero momentos donde se puede ver con mayor detalle la parte mecánica.

A partir de aquí, como ya he dicho, para poder andar cinco minutos vienen arreglos y cambios de horas he incluso días.
Cambio de freno por unos de disco de bicicleta, las manetas de acelerador y freno se cambian por unos pedales de última tecnología.
¿El problema de que se iba recto al torcer? Había pasado por alto la lección más básica e importante en cuanto al comportamiento de un vehículo, la distribución de pesos. Con este diseño y construcción casi todo el peso caía en el eje trasero y muy poco en el delantero por lo que al torcer las ruedas delanteras resbalan. ¿Solución? Adelantar al máximo la posición del asiento y del motor quedando algo así:

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Y ahora aparece un nuevo problema y es que al torcer el kart no tiene suficiente potencia y literalmente se frena. Así vino la siguiente lección: aumentar la presión de los neumáticos para reducir la potencia necesaria para moverlos. Con este pequeño detalle el kart pasó a tener un comportamiento mucho más ágil. No se vé en los vídeos, ¡pero disfruto como un enano!

IMG-20140826-WA0025aDespués de esto vino un cambio importantísimo: cambio de motor. Tuve la oportunidad de cambiar el motor inicial por otro de las mismas características pero de algo mayor potencia. Con el cambio de motor me vine arriba y me propuse incluirle un sistema de cambio de velocidades similar a los de una bici.

Esto no funcionó, porque con la velocidad que alcanzaba la cadena, o se salía la cadena o el tensor se calentaba demasiado así que este “invento” se descartó y se siguió con el sistema simple de antes.

A partir de aquí apenas hubo cambios drásticos sino muchos pequeños cambios con el objetivo de reducir los rozamientos para aumentar la velocidad del kart. Algunos de estos cambios fueron poner rodamientos en el eje trasero (antes el eje iba simplemente dentro de un tubo engrasado), un mejor ajuste de los frenos, mejor sujeción del motor y un mejor ajuste de las cadenas. Cada vez resulta más difícil obtener una mejora sin cambiar el chasis o el motor pero siguen en mente un par de mejoras como añadir frenos a las ruedas delanteras y sustituir aquellas partes macizas por otras huecas más ligeras

Así, a día de hoy, las características generales de este superdeportivo dan envidia a cualquier Ferrari y se resumen en la siguiente tabla tan típica de revistas de coches:

Motor Monocilíndrico

Dos tiempos – gasolina

Posición trasera transversal

3CV de potencia (¡casi ná!)

Transmisión: Transmisión por cadena

Relación de transmisión fija

Embrague centrífugo

Eje rígido trasero

Chasis Tubular de viga sencilla (similar a un todoterreno)
Peso 29,8 kg
P.V.P No tiene precio

Para terminar os dejo un par de vídeos más actuales y espero que hayáis disfrutado de esta entrada tanto como yo.

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